Vučić dimitió de la presidencia serbia por agotar su límite de mandatos. Ahora se presenta a primer ministro, un cargo sin límite alguno.

El domingo, Aleksandar Vučić hizo lo único que la Constitución serbia llevaba doce años intentando obligarle a hacer: abandonar la presidencia. No se va calladito, y desde luego no se va lejos. Inhabilitado para un tercer mandato presidencial, el jefe de Estado saliente de Serbia se presenta ahora a primer ministro en las elecciones anticipadas que él mismo convocó para el 25 de octubre: un cargo con todo el poder ejecutivo de la presidencia y, convenientemente, sin el límite de dos mandatos que acaba de dejarlo en la calle.

El Tribunal Constitucional en Belgrado, el organismo que aplica el límite de dos mandatos que Vučić acaba de agotar. Foto: Anton Borzenkov / Unsplash
El Tribunal Constitucional en Belgrado, el organismo que aplica el límite de dos mandatos que Vučić acaba de agotar. Foto: Anton Borzenkov / Unsplash

Límites de mandato: uno. Ambición: invicta.

La Constitución serbia limita a los presidentes a dos mandatos de cinco años, y Vučić, que ya ha cumplido dos, se ha quedado sin margen. El cargo de primer ministro, que ocupó antes de ser presidente y que, según muchos, controla el día a día del Gobierno con más mano que la propia presidencia, no tiene ese límite en absoluto. El 9 de septiembre firmó el decreto que disolvía el parlamento y ponía en marcha la votación del 25 de octubre, explicando el momento elegido con la resignación cansada de quien insiste en que todo fue idea de otro: «¿Serían necesarias las elecciones si no existieran estas tensiones, si no existieran estos conflictos políticos? Ciertamente no lo serían.» Nadie le obligó a nada. Aun así, está dispuesto a echarle la culpa a la tensión.

Una cesta de despedida, hecha por el propio saliente

Antes de entregar la presidencia a Ana Brnabić, la presidenta del parlamento y ex primera ministra que ahora asume la jefatura del Estado en funciones, Vučić indultó a 49 personas, entre ellas 23 condenadas en causas ligadas al movimiento de protesta que ha sacudido el país durante casi dos años. Ese movimiento, liderado por estudiantes universitarios bajo el lema «Studenti su pobedili» («los estudiantes ganaron») y que ahora presenta 250 candidatos propios, nació de la exigencia de rendición de cuentas tras el derrumbe, en noviembre de 2024, de la marquesina de la estación de tren de Novi Sad, que mató a 16 personas. Dos años después, la exigencia nunca fue una lista de indultos de despedida, sino que se investigara de verdad la corrupción y la injerencia institucional detrás de la tragedia. Es, cuando menos, un regalo de despedida memorable.

Todo ello en un país donde el salario medio mensual era de 1.032 euros esta primavera, frente a los 1.555 euros al otro lado de la frontera, en Croacia: una brecha del 51 % que los estudiantes, a diferencia del presidente saliente, no han necesitado ningún decreto para notar.

La Asamblea Nacional de Serbia, disuelta por decreto presidencial el 9 de septiembre para convocar las elecciones anticipadas. Foto: Anton Borzenkov / Unsplash
La Asamblea Nacional de Serbia, disuelta por decreto presidencial el 9 de septiembre para convocar las elecciones anticipadas. Foto: Anton Borzenkov / Unsplash

Democracia, aprobada de antemano

Preguntado qué pasaría si pierde, Vučić dijo a la CNN que aceptaría los resultados y felicitaría a sus rivales «esa misma noche»: una promesa de deportividad hecha por el hombre que convocó el partido, eligió a los árbitros y, según las encuestas, va codo con codo con los estudiantes en una contienda que él mismo describe como del todo innecesaria. Para alguien tan relajado ante la derrota, se ha tomado bastantes molestias para asegurarse un aterrizaje suave gane quien gane.

Resulta que dimitir no es lo contrario de seguir en el poder: es simplemente el papeleo necesario para conservarlo con otro membrete. Vučić no ha salido del edificio. Solo ha encontrado la única puerta que, dando la vuelta, lleva de nuevo al despacho más grande de la última planta.

Comparte este artículo: