Los líderes de la UE se reúnen en Bruselas para decidir qué hacer con los 210.000 millones de Rusia. Ya lo han decidido: volver a reunirse más adelante.
Los líderes del Consejo Europeo se reunieron en Bruselas el 15 de octubre para una cumbre que su propio anfitrión calificó de prueba de la «vigilancia y preparación operativa» de Europa — y los diplomáticos ya habían avisado a la prensa, antes de que aterrizara ningún avión, de que no se esperaba ninguna decisión nueva sobre cómo financiar a Ucrania con los activos congelados de Rusia. Es la misma frase que los funcionarios europeos usaron para cerrar la cumbre de octubre de 2025, la de diciembre de 2025 y ahora esta.

La gallina de los huevos de oro
En el centro del bloqueo hay un solo país con un solo depositario. Euroclear, con sede en Bélgica, custodia unos 185.000 millones de los 210.000 millones de euros en reservas del banco central ruso que la UE inmovilizó tras la invasión de 2022, y el primer ministro belga, Bart De Wever, lleva un año negándose a que nadie toque el principal. Llama a los intereses que Euroclear ya transfiere a Ucrania «la gallina de los huevos de oro» — y advierte de que tocar el capital supondría una «posible violación del derecho internacional» que expondría a Bélgica, no a los otros 26 socios, a las demandas de represalia que el banco central ruso ya ha presentado contra Euroclear en Moscú y que se disputan en Luxemburgo.
Su precio por cambiar de opinión no se ha movido: garantías financieras ilimitadas de todos los gobiernos de la UE frente a ese mismo riesgo, algo que ningún parlamento nacional ha convertido todavía en ley. El precio de los demás tampoco se ha movido.

Un plan B que debía zanjar el asunto
La UE ya intentó un término medio una vez. En diciembre de 2025, los líderes abandonaron el «préstamo de reparación» construido sobre el principal congelado ruso y se conformaron con un préstamo ordinario de 90.000 millones de euros — nueva deuda comunitaria, cerrada en abril siguiente, pensada para cubrir unos dos tercios de las necesidades de Ucrania en 2026-2027. Se suponía que con eso bastaba.
No bastó. En octubre de 2026, 122 eurodiputados y gobiernos desde Suecia hasta Portugal presionaban públicamente para reabrir la cuestión de los activos congelados, citando un déficit de financiación del Ministerio de Defensa ucraniano de 23.100 millones de euros. Un diplomático informó a la prensa antes de la cumbre de esta semana de que «no se esperan nuevas decisiones sobre apoyo financiero» y de que las posturas «no habían cambiado» — una frase que podría archivarse bajo cualquiera de los tres últimos Consejos Europeos sin que nadie notara la diferencia.
Todos de acuerdo, en voz alta, sobre cosas distintas
La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, dice que el riesgo debe ser «compartido por todos nosotros». La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, dice que Rusia «está causando el daño», así que Rusia debería pagar. El primer ministro polaco, Donald Tusk, prefiere jugárselo a cara o cruz: «O dinero hoy o sangre mañana.» Bart De Wever dice que nadie le ha enseñado todavía un texto que pueda firmar. Los cuatro han repetido lo mismo, ante las cámaras, en más de una cumbre que también terminó sin decisión.
Vídeo: la misma pelea, un año después
El reportaje de RTVE Noticias sobre el fracaso del intento de entregar a Ucrania los activos rusos congelados explica quién quiere qué — y por qué nada se movió entonces tampoco.
https://www.youtube.com/watch?v=c-jw4ygMfhI
La agenda publicada del Consejo Europeo para el 15 y 16 de octubre recoge tres grandes temas: preparación ante crisis, ampliación y Oriente Medio. Los 210.000 millones de Rusia ni siquiera figuran esta vez en la lista oficial — es el tipo de asunto que, según los diplomáticos, los líderes abordan de manera informal durante el almuerzo de trabajo. Que es, insiste Bruselas, donde suelen tomarse las decisiones de verdad. Solo que, al parecer, esta vez no. Todavía no, al menos.
